¡Hola de nuevo, bebé!
Una nueva sensación en mí. Has vuelto a despertar en mí emociones. Por fin he escuchado tu corazón. ¡Me ha resultado tan fuerte! ¡Y qué rápido latía!
La sala se ha quedado en silencio y, cuando el doctor ha pulsado un botón, ahi estabas tú... haciéndote notar con tu corazoncito latiendo dentro de mí. Ya tienes sentimientos, ya lo tienes todo para ser una persona. ¡Qué feliz me siento, bebé!
Los días siguen pasando y aparentemente todo va bien. Cada vez me siento un poquito mejor y papá y yo vamos haciéndonos a la idea de que dentro de unos meses estarás en nuestros brazos.
La gente no deja de decirme que tengo un brillo especial en los ojos, que estoy muy guapa... seguro que sí. Soy tan feliz de saber que estás dentro de mí.
He visto que ya tienes cuerpecito, ¡y hasta manitas! Aunque, a decir verdad, hay que echarle mucha imaginación para ver tanto como dice el doctor. Lo importante es que vas creciendo y que tienes alrededor de ti un cordón umbilical que se encarga de alimentarte y que te va a poner grande, muy grande.
Aun queda tiempo para saber si serás niño o niña pero la verdad es que esta incertidumbre me encanta. No dejo de soñar con ambas opciones.
Desde aquí fuera todos te nombramos sin parar y deseamos que sigas igual de fuerte y grande.
Te quiero, bebé. ¡Hasta la próxima!
Aquí, tu mamá.
